sábado 6 de febrero de 2010

OSCURIDAD...

Ha pasado un mes y, bueno, sigue costándome dormir aunque ahora está motivado por la convicción de que las circunstancias hacen imposible el dar un paso atrás. No porque no sea factible hacerlo —no hay nada más fácil— sino porque surge la certeza de que de nada valdría intentarlo; el resultado de la ecuación, añadiendo ese término, sería evidentemente negativo aun cuando deseásemos pensar lo contrario.

Y así, por momentos, sigue atojándoseme éste un mundo oscuro…

… aunque radiante de luz y de oportunidades que, la verdad, de momento no me llenan.

Porque como le decía a una amiga no hace demasiado yo nunca he sido así —me fuerzo a serlo— y tal vez por eso me resulta complicado reconocerme cuando observo el espejo. Y al volverme para mirar hacia delante el camino continúa resultando sombrío y me castiga la mente descubrir la enésima reposición de “La historia interminable” en televisión, canal Hollywood, y me duele Yann Tierssen y sigo sin fuerzas para escuchar a Nora Jones…

Vaya mierda!

viernes 22 de enero de 2010

ÁNGELES…

Un buen día pierdes la fé, en el mundo y las mujeres y en ti mismo, porque no siempre las cosas siguen el rumbo que esperas. El que deseas creer que tenías perfectamente delimitado y bien amarrado. Así que encajas el golpe malamente, cual directo al estómago, tratando de seguir siendo tú mismo pero evidentemente eso ya no es posible porque todo aquello que conformaba tu ser, tu yo, se tambalea penosamente cual ebrio funambulista sobre un lecho de cristales quebrados. Pero por azar, sin previo aviso, crees ver un leve destello de luz.
La opción de continuar a pesar de todo.Porque un ángel se cruza en tu camino.
No es un ser voluptuoso ni cargado de un erotismo sensual y tácito que te confunda y borre tus recuerdos. Es sencillamente una sonrisa contagiosa que en ningún momento deseas transmutar. Y de este modo, sobrio y calmado y expectante, te limitas a observar y a escuchar y así comprendes que no buscas nada más allá de una animada y cómplice conversación. Porque he escuchado muchas veces que Dios, Alá diría el ángel, aprieta pero no ahoga y el destino —los designios de esta divinidad universal— suelen siempre dejar en tu camino aquello que más necesitas.
Allahu akbar!

domingo 10 de enero de 2010

DÍAS EXTRAÑOS

Hoy de mañana me he acordado de aquella fabulosa película —para mí lo es— de Kathryn Bigelow, la de Le llaman Bodhi o El peso del Agua, en la que Ralph Fiennes encarnaba a un traficante de recuerdos. Vamos, que en vez de trapichear con papelinas lo hacía con clips sensoriales. El caso es que hay un momento de la peli en que Juliette Lewis, el amor condenado del prota, le suelta una perla acerca de por qué es mejor ir al Cine que meterse los recuerdos de otros.Puede que evocar dicha película se deba a que en estos momentos estoy en un proceso de cambio, uno muy gordo, en el que debo asumir el fin de las cosas cómo el inicio de una nueva y prometedora etapa. Porque tal vez necesitaba que alguien diese este paso y, bueno, a lo mejor ni siquiera era consciente de ello. Porque ahora sé que esto es lo mejor y que no hay vuelta atrás.
Porque, como le decía Juliette a Ralph en Días Extraños, «una peli es mejor que un clip —que la vida en mi caso— porque llega un momento en que la música sube a tope y salen los créditos y sabes que se ha acabado».
Se acabó.

martes 1 de diciembre de 2009

SONRISAS

Existen infinidad de sonrisas.
Las hay aviesas e infantiles, irónicas y rebosantes de maldad, y las hay también emocionadas y sínceras y cargadas de afecto. Algunas se pueden traducir por un hasta luego, hasta pronto en realidad, y hay otras que con sólo verlas evocan en nuestra mente el más caluroso de los saludos. Hay muchas, es cierto, casi tantas como situaciones y personas y puntos de vista anímicos del que la recibe como el don que son, en verdad, los sonrisas que cualquiera dedica desinteresado.Sin embargo, es la tuya la que me quita el sueño. La que me roba la felicidad porque me sé vacío al no sentirla después de haberla conocido. Ésa pícara y nerviosa, llena de complicidad, con la que me obsequiaste aquella tarde no tan lejana cuando nos conocimos. Cuando en aquella cafetería, buscando resguardo de la lluvia en Santiago, me senté a tu mesa como sin haberlo pensado. Como si no desease en realidad conocerte ni engatusarte con una florida conversación para ganarte.
Para ganarme así, también, tu alma y tu cama.

jueves 19 de noviembre de 2009

AMANECER

Amanece y me niego a despertar.
Te observo levantar remoloneando, dedicándome una sonrisa sincera al decirme que debes ir al trabajo, que me quieres, y vas hacia el baño imprimiendo una cadencia a tus pasos que me hace enloquecer. Ver tu cuerpo es en sí un regalo que me hace la vida, el destino, empujándome a cuestionar por enésima vez qué has visto en mí. Pero es una más de esas preguntas que nacen de la retórica más nimia porque ambos sabemos que no existe una respuesta. Al igual que tampoco yo puedo describir con palabras qué me hace sentir incapaz de apartar la vista de ti, incapaz de no amarte, por lo que me limito a observar tu marcha desde la cama.
Entre estas sábanas tibias y empapadas de afecto.Sueles dejar la puerta del baño entreabierta para que pueda verte, idolatrarte, y evitando que se te moje el pelo miras fugazmente y de soslayo hacia mí reprimiendo una sonrisa cómplice. Ésa que yo no puedo ocultar fascinado por tu presencia. Por el deseo de que pronto el día termine y volvamos a estar juntos al caer el sol. Cuando la Ciudad calla y el único sonido audible es el de nuestras respiraciones entrecortadas, jadeantes, y el de nuestros cuerpos al rozarse en una húmeda fricción incesante. En mi particular búsqueda de Ítaca al sobrevivir a la Odisea que me supone el arrastrarme durante el día sin ti. Huérfano de tu presencia y de tu cuerpo. Pero llega la Noche y con ella llegas tú, hermosa y resplandeciente, dando luz a mi vida con sólo sonreír.
Con sólo respirar.

martes 3 de noviembre de 2009

SUZIE Q

Era una superviviente.
Me la encontré una noche fría y oscura de camino hacia el Sur, ella hacia autostop y yo llevaba quizás demasiado tiempo conduciendo solo, sin nadie con quien hablar, de modo que no me pareció mala idea recogerla. En un primer momento me miró con una extraña expresión desdibujada en su rostro, una mueca indefinida, una sombra desconfiada oscureciendo su mirada, pero luego se acercó tras tirar lo que le quedaba de cigarrillo y aplastarlo con su pie.
—No serás un pervertido, ¿verdad?
Sonreí sacudiendo la cabeza mientras me esforzaba por no mirar hacia aquel amplio escote, fracasé, y ella me dedicó una ínfima y escueta sonrisa.
—Yo soy Suzie —dijo humedeciéndose los labios—. Suzie Q, como la de la canción.
—Ajá —mascullé observando cómo se sentaba a mi lado.Durante los cuarenta kilómetros siguientes se encargó de ponerme al tanto de las circunstancias de su viaje, fumando en cadena un cigarrillo tras otro, y contándome cómo unos gallegos que viajaban en compañía de una polaca la habían dejado tirada en una estación de servicio. Me hablaba del camionero que le exigió una mamada para sacarla de allí, sonreía sin quitarme ojo al contarmelo, y del grupo de músicos que se turnaron para follársela en la parte trasera de la furgoneta con la que estaban de gira.
—Pero tampoco es que eso me moleste demasiado —aseguraba apoyando su mano en mi muslo—; comprendo que debo pagar de alguna manera el billete.Me convenció para detenernos en un motel cerca de Zamora, decía que se me veía cansado, y acabé pidiendo una habitación doble porque al parecer ella no tenía dinero. Ni un puto duro, me dijo. Y cuando me quise dar cuenta ella se encontraba en la cama desnuda, a oscuras, luciendo todos aquellos tatuajes, y sin dejar de fumar aquellos jodidos pitillos mentolados mientras yo trataba de controlar la erección que pugnaba por arrebatarme el control de mi cuerpo. Mi voluntad. Y supongo que no fui lo suficientemente fuerte porque acabé en la cama con ella, embriagado por el aroma que florecía de entre sus piernas, con la culpa carcomiéndome porque no podía parar de pensar en que al día siguiente debía recoger a mi esposa y los niños en Cadiz para volvernos a Asturias.
Por suerte, a la mañana Suzie Q ya no estaba cuando desperté.

martes 29 de septiembre de 2009

COLIN

Marc Price trabajaba de mensajero en Londres en 2005 cuando, con dos cámaras caseras y una obsoleta versión del programa Adobe Premier grabó y montó Colin, la película independiente de zombies más barata de la historia. Le costó tan sólo 50 euros, pero el éxito en Internet provocó que el film se proyectara poco después en todas las salas del Reino Unido. En octubre, la cinta también se estrenará en España, en el festival de cine de terror de Sitges.